El poder del branding emocional: el caso de la paleta Pinito

Diciembre 2025, Casandra Cruz A.

En las últimas semanas he notado una tendencia interesante en el mercado costarricense: la búsqueda casi nostálgica de la paleta de helado Pinito, un producto que marcó la infancia de muchos y hoy se ha convertido en un fenómeno de consumo emocional.

Desde mi perspectiva profesional en marketing, este caso refleja cómo el valor simbólico de una marca puede superar incluso su disponibilidad física.

📊 En un ejercicio reciente con más de 500 encuestados, identifiqué dos comportamientos predominantes:

  • Clientes frustrados, ya sea por el desabastecimiento o porque la experiencia sensorial no coincidió con la expectativa idealizada.
  • Clientes curiosos y nuevos consumidores, atraídos por el mito del producto y por la conversación generada en redes sociales y puntos de venta.

Este fenómeno demuestra cómo la nostalgia puede transformarse en motor de tráfico y atención hacia toda una categoría, incluso cuando el producto original no está disponible.

En supermercados, por ejemplo, el interés por encontrar la paleta ha impulsado la venta de otras líneas como los helados Sensación, gracias a estrategias de precio, innovación y visibilidad que han sabido capitalizar la emoción colectiva.

🔍 Desde una óptica estratégica, este caso deja aprendizajes valiosos:
1️⃣ El recuerdo de marca es un activo emocional de largo plazo. No depende únicamente del producto, sino de las sensaciones que evoca.
2️⃣ La escasez bien gestionada genera conversación y deseo.
3️⃣ El marketing emocional no solo impulsa ventas, sino también lealtad y top of mind.

Aún no he logrado encontrar la famosa paleta, pero el interés que ha despertado me lleva a reflexionar sobre el verdadero poder de una marca:
trascender lo tangible y conectar con lo que el consumidor siente, no solo con lo que consume.

💬 ¿Conocen otras marcas que hayan logrado este tipo de conexión emocional con sus consumidores?
Me encantaría leer sus ejemplos y perspectivas sobre cómo la nostalgia y la emoción pueden convertirse en verdaderas estrategias de valor.